El propósito principal de las toallitas impregnadas de alcohol es prevenir las infecciones, especialmente las intrahospitalarias, mediante la limpieza de la piel antes de ser sometida a un procedimiento invasivo y la desinfección de las superficies y utensilios intervinientes.
Actualmente, se diseñan diferentes tipos de toallitas impregnadas de alcohol. Están confeccionadas de poliéster, celulosa o una mezcla de ambos. Para limpiezas menos críticas se utilizan las de celulosa, mientras que para la higienización de elementos delicados se emplean las de poliéster de tejido continuo y selladas con láser. Este material se humedece, o bien con etanol, o bien con alcohol isopropílico, generalmente en una concentración del 70%. El alcohol es un gran bactericida, es eficaz frente a hongos y virus, pero no neutraliza las esporas. El etanol es empleado en la desinfección de la piel, ya que resulta menos irritante.
El isopropílico es más activo y es capaz de potenciar otros biocidas, por ejemplo, el gluconato de clorhexidina, posibilitando de este modo la limpieza de elementos más expuestos, como vías de inserción, catéteres renales o venosos….También se fabrican toallitas especiales para incorporar a la mopa y esterilizar instalaciones.
A nivel doméstico, resulta coveniente disponer de toallitas impregnadas de alcohol en el botiquín, a ser posible con un biocida complementario. Es recomendable limpiar con ellas termómetros y elementos similares antes y después de su uso. Adecuadas para secar el oído y prevenir la otitis externa y para tratar picaduras de insectos. También son apropiadas para limpiar lentes ópticas, auriculares, laca de uñas…
Apenas tienen contraindicaciones, un uso excesivo puede causar irritación y sequedad en la piel y en la mucosa nasal y lacrimal, no deben utilizarse en heridas abiertas, debido a que provocan un coágulo que puede proteger a las bacterias y no deben aplicarse sobre grandes extensiones de piel.

